Lo posible no es lo virtual

19.09.2008 07:07

Texto: La experiencia artificial / Capítulo II / Lo posible no es lo virtual

Para explicar lo virtual Pierre Lévy comienza por enumerar algunas diferencias entre lo virtual y lo posible. El problema de comenzar la explicación con este método es que no nos lleva directamente hacia la comprensión de lo virtual porque no se enfoca a la descripción  de aquellas características que hacen único a su objeto; en lugar de eso, se concentra en la relación de su objeto frente a otro. Sin embargo, el trabajo de este filósofo francés nos será muy útil para comenzar a revisar algunas ideas de Aristóteles sobre lo posible desde una perspectiva contemporánea. (2.1) El objetivo de este breve capítulo es servir al lector como un puente  para dejar los límites de lo posible y comenzar a penetrar en el territorio de lo virtual.

Capítulo II / Inciso I / Lo opuesto a lo posible.         

Para Pierre Lévy la diferencia más importante entre lo virtual y lo posible se debe a las diferencias en las oposiciones a cada uno de estos dos conceptos: La posibilidad es opuesta a la realización, en tanto que la virtualidad es opuesta a la actualización. Aunque ambas oposiciones, realización y actualización, parecen ser equivalentes por ser cada una la manifestación del acto aristotélico, sus procesos no son iguales: La realización de un posible no es una creación, en el sentido estricto de este término, ya que la creación también implica la producción innovadora de una idea o de una forma. Por lo tanto, la diferencia entre real y posible es puramente lógica (Lévy) [A] Para Lévy la realización de lo posible no implica un acto creativo en tanto que la actualización de lo virtual implica una nueva esencia: la actualización aparece como la solución de un problema que no se contenía en el enunciado. La actualización es creación, invención de una forma a partir de una configuración dinámica que no se contenía en el enunciado. (Lévy) [A]

Capítulo II / Inciso II / Lo posible no es distinto de lo real (para Lévy)

La realización, en esencia, es una redundancia de lo posible: la forma de lo real no será distinta de la de lo posible porque lo posible puede realizarse en su forma y medida. Lévy reduce este juego a una frase más sencilla: Lo posible ya está constituido en el limbo, sólo le falta realizarse. Para Aristóteles el acto, como noción o como esencia, puede ser anterior no solo a la realización sino a su propia potencia. …el acto es anterior a la potencia bajo la relación de la noción y bajo la relación de la esencia… (Aristóteles) [B] Aristóteles utiliza la naturaleza como el ejemplo de un principio de movimiento que está colocado en sí mismo y que algo puede ejercer sobre sí mismo: (…) la naturaleza se encuentra en este caso; hay entre ella y la potencia identidad de género; es un principio de movimiento, no colocado en otro ser, sino en el mismo ser en tanto que él mismo. En la relación causa-efecto que establece la naturaleza consigo misma existe una identidad de género, en este caso, el acto puede ser anterior a la potencia: la Naturaleza es causa de la potencia de la Naturaleza: La potencia primera no es potente sino porque puede obrar. En este sentido es en el que yo he llamado constructor al que puede construir, dotado de vista al que puede ver, visible aquello que puede ser visto. El mismo razonamiento se aplica a todo lo demás. Es de toda necesidad que la noción preceda… (Aristóteles) [B].

Dentro del realismo aristotélico el acto como noción es anterior a la potencia, por ejemplo: la noción de la mitad de una línea: la mitad de una línea se encuentra en potencia en la línea entera. (Aristóteles) [B] Esta noción es anterior a la posibilidad de cualquier línea real de tener una mitad, la mitad de línea como noción se revelará o se expresará una y otra vez en la objetividad en cada realización, es decir, en cada mitad de línea real. (2.2) Como hemos visto, el acto puede ser descrito de antemano en lo general; sin embargo la realización será idéntica sólo a sí misma como noción de acto, develando su propia posibilidad, porque una vez que se realiza se distingue de todos los demás posibles. El ser que obra es anterior genéricamente, pero no en cuanto al número; la materia, la semilla, la facultad de ver son anteriores, bajo la relación del tiempo, a este hombre que existe actualmente en acto, al trigo, al caballo, a la visión; son en potencia el hombre, el trigo, la visión, pero no lo son en acto. (Aristóteles) [B] La realización de un acto es distinta de la generalidad del acto, es por eso que cada acto modifica su propia noción general. Y si bien la realización al expresarse agota y cristaliza la forma de aquello que la hizo posible, también puede imponer parte de su forma a la forma de la idea general de sí misma. Para Aristóteles el ser es genéricamente anterior a aquello que es en acto, también una facultad, como la vista, es anterior al acto: la vista es anterior al acto de ver de un ser. (Aristóteles) [B] la forma del acto como hecho puede modificar la forma del acto como noción general, dando origen a una nueva generalidad, una nueva singularidad general. Podemos redondear esta idea con otra cita a un autor contemporáneo: Para Deleuze la generalidad y la repetición son dos órdenes distintos: la generalidad expresa un punto de vista según el cual un término puede ser cambiado por otro, la repetición no es una conducta necesaria y fundamentada mas que en con respecto de lo que no puede ser reemplazado. (Deleuze) [F] Se oponen la generalidad como generalidad de lo particular, y la repetición como universalidad de lo singular (2.4)  (Deleuze) [F]  

Hay dos órdenes en la posibilidad, un orden previo a la realización, en el cual lo posible es general, y otro en la realización, donde la posibilidad es particular y es relativa sólo a un hecho. Vale la pena recordar al lector que el trabajo de Lévy se basa en el trabajo de Gilles Deleuze, un filósofo dos mil años posterior a Aristóteles, y que Deleuze es uno de los autores contemporáneos que más se ha interesado por la generalidad y su distinción de la repetición. Si el lector tiene la cautela de no olvidar la distancia entre estos dos autores, encontrará relaciones muy interesantes al comparar sus ideas sobre la diferencia entre la realización como idea general y la realización como hecho: Por debajo de todos estos aspectos, el eterno retorno es la univocidad del ser, la realización efectiva de esta univocidad. En el eterno retorno, el ser unívoco no está solamente pensado y aun afirmado, sino efectivamente realizado. El Ser se dice en un único sentido, pero este sentido es el eterno retorno, como un retorno o repetición de aquello de lo cual se dice. La rueda en el eterno retorno es a la vez producción de la repetición a partir de la diferencia, y selección de la diferencia a partir de la repetición. (Deleuze) [F]  

Para Deleuze la generalidad es distinta de la repetición: la generalidad expresa un punto de vista según el cual un término puede ser cambiado por otro, mientras que la repetición es un comportamiento, pero con respecto a algo único o singular, que no tiene semejante o equivalente. (Deleuze) [F]Lo general se define por la posibilidad de intercambiar las particularidades, la ciencia es su ejemplo: el lenguaje de las ciencias, dominado por el símbolo de igualdad, y en el que cada término puede ser remplazado por otros. (Deleuze) [F]  La repetición, por su parte, se fundamenta en una singularidad no intercambiable, insustituible, un ejemplo es el alma: no existe posibilidad de intercambiar la propia alma. (Deleuze) [F] Aunqueel hecho de tener un alma se repite no podría ser remplazada por la del otro, tampoco puede serlo por otro hecho que no sea el de tener un alma.

Capítulo II / Inciso III / Conocemos lo posible a través de la forma de lo real

Aunque Aristóteles explique lo posible a través de un plano no-objetivo, nuestro contacto con la forma de lo posible se lleva a cabo en la objetividad a través de la forma de lo real porque, como hemos visto, la forma de lo posible es la forma de lo real. La realización tiene la cualidad de transmitir la forma de lo posible a la objetividad a través de su propia objetividad, a través de una referencia “indistinguible” del referente. El árbol real de Aristóteles, entonces, puede tomarse como la manifestación objetiva del árbol en potencia, implícito en la semilla, porque en esencia el árbol posible y el árbol real son lo mismo, se corresponden: el uno revela su particularidad a través del otro. Para Lévy la diferencia que existe con la virtualidad radica en que pueda haber algo que, proviniendo de lo virtual, no esté de antemano ni sea idéntico a lo virtual.

Capítulo II / Inciso IV / Lo virtual es distinto de lo actual

Mientras que lo posible guarda una relación de semejanza con lo real, lo virtual no tiene que parecerse en nada a lo actual: la actualización es creación, es invención, es solución: Un tipo de solución que no está implícita en el problema: La actualización aparece entonces como la solución a un problema, una solución que no se contenía en el enunciado. (Lévy) [A] ¿Qué es lo virtual?, lo virtual es el problema. Lo virtual es el conjunto problemático, el nudo de fuerzas o tendencias que acompaña una situación. (Lévy) [A] Lo virtual no tiene que ser idéntico a lo actual, porque lo actual no está dicho de antemano en lo virtual. En el seno de lo virtual no se encuentra dada la forma de un acto, en su lugar se encuentra una propuesta de diálogo que se lanza a la actualidad: mientras lo virtual es una pregunta, un problema, la actualización es una respuesta.

Capítulo II / Inciso V / El problema de la semilla y el árbol.

Para Aristóteles una semilla puede ser realización en tanto semilla, pero es potencia en tanto que es el árbol posible. Para Lévy, la semilla es real, en tanto que semilla, pero es virtual en tanto que es el árbol virtual. Si se toma al árbol sólo como acto, sólo podrá ser de manera o de forma posible. Si en este mismo ejemplo contrastamos la perspectiva de Lévy sobre lo virtual con la de Aristóteles sobre lo potencial, la semilla no será sólo el árbol en potencia ya que no contiene (solamente) una forma idéntica al árbol actual; en su lugar, la semilla de Lévy guarda en su seno la configuración de fuerzas y tensiones que, en confabulación con los eventos del entorno y el tiempo, formarán un árbol nuevo, con un potencial inédito. La semilla de Lévy es el árbol virtual y no el árbol posible, porque no es el lugar donde se encuentra resuelta de antemano la forma del árbol actual: si la actualización proviene de un diálogo, provendrá del diálogo de la semilla con el entorno, con el tiempo y los elementos.

Sin embargo, en este intercambio la semilla aparece sólo como una especie de nodo, un menú de causas, a las que sólo les faltarían uno o varios eventos para ir detonando y concretando una suerte de tareas posibles, llenas de complejidad pero fragmentadas en realizaciones, en una cantidad infinita de realizaciones. ¿Dónde está entonces su virtualidad? La multiplicidad deformasde lo posible se agota en cada realización; es por eso que los planes seconcretan y los sueños o las esperanzas se cristalizan, se precipitan en la realidad, lo hecho, hecho está. Al hablar del árbol posible se hace referencia a un árbol que, aunque pueda tener una tarea latente en la semilla, una vez real (realizado) perderá su eficacia, quedará inmóvil, fosilizado, en la objetividad del árbol real, mientras que, al hablar del árbol virtual se señala algo vivo detrás del árbol actual. El árbol virtual se encuentra vivo no sólo en la semilla: está en el germen y en todos los árboles que se expresan y se actualizan en el tiempo de la vida del árbol actual; el árbol virtual puede persistir incluso cuando el árbol actual ha muerto: la idea de este árbol, que no es otra cosa que el árbol-idea, una traducción de lo material en lo ideal, de lo actual en lo virtual, la virtualización del mundo que persiste en la mente como un medio