Lo posible

19.09.2008 07:05

Texto: La experiencia artificial / Capítulo I / Lo posible

Lo posible no es lo virtual, sin embargo, lo virtual proviene de lo posible. Como veremos en el primer inciso de este capítulo, en el pasado, durante algún tiempo, significaron casi lo mismo. La distancia actual entre estos dos conceptos proviene, entre otras cosas, de un cambio gradual en la forma de entender, y sobre todo, de representar la realidad. Para explicar y dar sentido a lo posible fue necesario, para los griegos, extender los horizontes de la realidad inmediata, (Pita) [E]  Platón (427adC-428adC) fundó esta extensión creando el concepto de lo ideal y, como indica Gustavo Pita Céspedes, gracias a él la realidad comenzó a implicar algo más que lo llanamente material:

...Platón organizó incluso como una especie de “estado” o república interior al espíritu que debía ser la premisa de la república exterior y a la que llamó mundo de las ideas. (...) la aparición de este nivel ideal de la conciencia debió de constituir sin lugar a dudas una revolución sin precedentes porque extendió el mundo del hombre y su espacio vital mucho más allá de las estrecheces de su nicho espacio-temporal biológico-natural. (Pita) [E]

Pero es a partir de un filósofo realista-idealista (1.1), Aristóteles (384 adC-322 adC), que los griegos pudieron integrar de una manera racional el concepto. En este capítulo trataré de explicar algunos aspectos de la Metafísica, su historia y algunas de las maneras en que hoy en día nos relacionamos con lo posible, nos organizamos y tratamos de prever el futuro.

Capítulo I / Inciso I / El origen de lo virtual.

Un paradigma es una red o un sistema de conocimientos y creencias con los que una comunidad o un grupo humano, de un momento determinado, explican los diversos asuntos sobre el mundo. En su calidad de sistema, un paradigma puede ser también el medio donde pueden germinar y prosperar nuevos conceptos, donde pueden operar y tener sentido por primera vez. Ese es el caso de la relación entre lo posible como paradigma y de lo virtual como concepto. Los griegos construyeron el sistema de conocimientos donde se gestó lo virtual y donde sigue operando, sin los griegos lo virtual no habría tenido un sustrato o referencia. Sin embargo, el latín de la Edad Media es tomado comúnmente como el contexto donde surge por primera vez la palabra virtualis. (2) Utilizando de nuevo la cita a Lévy: La palabra virtual  procede del latín medieval virtualis, que a su vez se deriva de virtus: Fuerza, potencia. En la filosofía escolástica, lo virtual es aquello que existe en potencia, pero no en actoLévy [A] En la filosofía escolástica confluyen corrientes de pensamiento grecolatinas, árabes y judaicas, pero puede entenderse que lo virtual, como concepto, hereda su marco de lo posible gracias a la filosofía grecolatina ya que, cuando los escolásticos hablan de las relaciones que pueden guardar los términos potencia y acto, se están refiriendo al conjunto de textos que conforman los tratados del ser conocidos como Ontología o Metafísica de Aristóteles.

Capítulo I / Inciso II /La Metafísica de Aristóteles (Un realista-idealista-materialista).

De Aristóteles se dice que es realista, (1.3A y 1.3B) que es realista-moderado, (1.3C) que oscila entre el idealismo y el materialismo, (1.3D) que divaga entre polos contrarios, etc. En todos estos caso la valoración se hace con respecto de un contexto, este contexto es una gama que relaciona las teorías de acuerdo a la importancia que tienen la objetividad o la subjetividad en la valoración de sus objetos. En el polo donde se da preponderancia a la objetividad se consideran, en diferente grado y de acuerdo a sus coincidencias, todas aquellas teorías que suponen la realidad como algo dado,algo que puede tener lugar por sí mismode manera independiente a la mente humana. En este extremo se encuentran, por ejemplo, los puntos de vista de las corrientes filosóficas como el realismo (1.5) y en el materialismo (1.6) . En el otro polo, al que podemos llamar subjetivo, se incluyen aquellos puntos de vista que suponen que la realidad es un fenómeno que no puede darse sin la participación activa de la mente humana y de una serie de procesos relacionados al pensamiento. En este otro extremo se encuentra, por ejemplo, el idealismo (1.7). Enmarcar y referir el pensamiento de Aristóteles con respecto del de otros autores o de las corrientes a las que pertenecen es válido y es útil, sin embargo es prudente especificar el contexto en que se le está catalogando.

La Metafísica. Al tratar el Ser, Aristóteles va más allá de la materia, al estudiar las cualidades y potencialidades de lo existente para acabar hablando del Ser primero, el motor inmóvil y generador no movido de todo movimiento, que más tarde sería identificado con Alá por la filosofía hispano-musulmana, y después se identificaría con el dios cristiano y daría nacimiento a la escolástica medieval. (Wikipedia) [D] La metafísica de Aristóteles es un modelo de comprensión en el que los entes pueden exhibir existencia, no necesariamente material o animada y participar de la realidad. Entre los temas de la investigación metafísica se encuentran la nada, la mente, la verdad, la libertad, el cambio, Dios y un tema que relacionan una gran mayoría de los filósofos a la virtualidad: la posibilidad. Lo posible es aquello que participa de la realidad en potencia, que es en potencia. Al estudiar y describir de manera abstracta lo posible, Aristóteles elaboró un paradigma sobre la relación entre lo que sucede y los fenómenos que permiten o se asocian para que suceda: un modelo causa – efecto.

Capítulo I / Inciso III / Acto y potencia

Traducir es traicionar: después de casi dos mil años de la muerte de Aristóteles no es posible recuperar literalmente los conceptos del pensamiento griego-aristotélico y traducirlos al pensamiento contemporáneo. Para ayudar al lector con alguna pista que le permita transitar -el espacio este texto- baste mencionar el acto, la causa y la potencia de la siguiente manera:

Acto: El acto en Aristóteles es distinto a nuestro acto. Περι ενεργειας. Para comprender bien el acto peripatético, es preciso que nuestro espíritu se despoje de todas las nociones habitualmente admitidas sobre la causa, el efecto y su relación. El acto de Aristóteles no es el acto moderno, así como la potencia no es la causa tal como nosotros la entendemos. El acto moderno es determinado, como el acto peripatético; esto es lo que tienen de común. Pero el acto moderno es un simple efecto, una modificación, no es nada por sí mismo. Pura abstracción cuando se le toma independientemente de su causa, no tiene más realidad que en cuanto está ligado a ella. Y a decir verdad, no hay acto independiente de su causa, como no hay causa aislada de su acto. Hay una causa en acto, y nada más. Por lo contrario, el acto peripatético es absoluto: existe por sí mismo; se liga tan poco por su naturaleza a la potencia, que no es puro y perfecto sino en cuanto rompe los lazos que le unían a ella. Él solo posee la energía, la fuerza, la vida, la existencia positiva. En fin, el acto, según Aristóteles, es el ser en toda su plenitud. (Vacherot) [N] El acto se explica habitualmente a través de oposiciones: el acto es, respecto a un objeto, el estado opuesto a la potencia. El escribir es el acto con respecto a la facultad de escribir, el hablar es el acto con respecto a la facultad de hablar, etc. Aristóteles nos dice: El acto será el ser que construye con respecto al que tiene la facultad de construir. (Aristóteles) [C]

Causa: Veamos un ejemplo de las cuatro causas en Aristóteles: 1- Causa material, aquello de lo que algo está hecho o constituido: El bronce es la causa material de la copa. (4)  2- Causa formal, la forma o modelo, esto es, la definición de la esencia y sus géneros (como la causa de una octava es la relación del dos al uno…). 3- Causa eficiente, principio primero de donde proviene el cambio o el reposo: el padre es la causa eficiente del hijo. 4- Causa final, aquello para lo cual es algo: el pasear con respecto de la salud. (Stewart) [G] La exposición de las cuatro causas la encontramos en la Física, en los estudios de Aristóteles sobre los animales y, sobre todo, en la Metafísica. Para comprender el significado que Aristóteles da a la palabra causa es útil, en algunos casos, reemplazarla por: aquello que es responsable de algo, o bien: aquello que permite explicar o dar razón de algo. (Stewart) [G] De las cuatro causas que menciona Aristóteles sólo dos se aproximan a aquello que entendemos por causa en nuestros días: La causa eficiente, aquella que produce un cambio o un efecto (Stewart) [G] se aproxima a la noción que utiliza la ciencia cuando busca la causa en los fenómenos naturales y, por su parte, y en algunos casos, la causa final se aproxima a aquélla que observan la religión, la ética y la psicología al evaluar las razones de nuestros actos.

Potencia: Para Aristóteles, las cosas pueden cambiar porque en sí mismas llevan el potencial de adquirir una nueva forma o, en el caso inverso, llevan el potencial de perderla: un principio de movimiento o de reposo.(Aristóteles) [B] Es potente aquello que puede ser agente u objeto de una transformación, aquello que tiene la propiedad de ejercer movimiento sobre algo llámese movimiento al movimiento propiamente dicho o al de otra naturaleza, (Aristóteles) [B] o de ser objeto de tal acción, tiene el poder de mover o tiene el poder de ser movido. Por potente también podemos entender aquello que puede dar lugar, o de lo cual puede obtenerse o deducirse otra cosa: la mitad de una línea se encuentra en potencia en una línea porque podemos obtener de ella la mitad. La potencia es un principio de cambio, sin embargo un principio abstracto: lo que es de una manera es de ella por la posibilidad que tiene de serlo. Así es que, lo que es de color café, por ejemplo, es de tal manera porque tiene, o lleva en sí mismo, la posibilidad de ser café. Como veremos en el siguiente capítulo lo posible no implica un acto creativo: lo que es de color café no puede ser de otra manera más que la manera de ser de lo café y si llegara a ser de una manera distinta inauguraría una nueva forma de posibilidad a la cual por supuesto estaría ligada de antemano y de forma abstracta: una causa.

Capítulo I / Inciso IV / Nuestra Metafísica.

En este inciso trataré de explicar, de manera un tanto arbitraria, cómo es que el pensamiento de Aristóteles llegó a Occidente y cuál es su influencia en la actualidad.

Aunque uno de los mayores intereses de Aristóteles era la zoología (por la cual se le considera uno de los fundadores de la biología), para él la naturaleza se encuentra dada; su trabajo y sus esfuerzos se dirigen más hacia una explicación conceptual, por lo general a través de silogismos, de los fenómenos. El pensamiento metafísico junto con una gran parte de la filosofía griega se propagó por el mundo cristiano e influenció otras culturas y lenguajes, como el árabe, que fue el vehículo que lo llevó al latín del occidente medieval, de donde proviene la palabra virtus:

La llegada de la filosofía griega al campo de influencia del Islam no fue directa, sino que tiene que ver con los cenobios cristianos en la península arábica y los pertenecientes a ideologías consideradas heréticas y que utilizaban la filosofía griega no como un fin, sino como un instrumento que les servía para sus especulaciones teológicas (como los monofixitas o los nestorianos), pero es por el interés utilitarista en la medicina griega cuando empiezan a hacerse traducciones al persa que después pasarían tardíamente al árabe. Baste comentar que en árabe no existe el verbo ser y más difícilmente una construcción como “Ser”, que es un verbo convertido en sustantivo. (Wikipedia) [D].

Es reseñable que la metafísica del mundo islámico quedó influenciada en gran medida por la Metafísica de Aristóteles: A pesar de estas dificultades, Metafísica termina siendo la forma de denominar este campo y gracias al trabajo de comentario y reconstrucción de intelectuales dentro del Islam (especialmente el de Averroes), pasó a la filosofía cristiana. (Wikipedia) [D] El pensamiento de Aristóteles es un sistema con el que se puede concebir la relación que guardan dos formas de realidad o estados opuestos: lo posible y lo actual. El tipo de relación que conocemos hoy en día entre lo posible, la causa y sus efectos, proviene de esta relación y comienza a tomar forma partir del siglo XVl, cuando el análisis empírico de los procesos aleatorios cedió al paso del pensamiento moderno cartesiano que, a su vez, dio origen a la probabilística. Puede decirse que lo posible, como lo conocemos hoy en día, llega hasta nosotros gracias a Descartes y Leibniz. El uso actual del cálculo de probabilidades ilustra en gran medida nuestra relación con lo posible: con este tipo de cálculo tratamos de medir y designar valores a las probabilidades de los fenómenos sociales, económicos y naturales más variados: las probabilidades de lluvia, los márgenes de riesgo en las inversiones de la bolsa, etc. ¿Podemos realmente medir y dar valores a lo posible? Para ilustrar la forma en que nos relacionamos con lo posible podemos hacer un ejemplo: supongamos que alguien ha decidido jugar en un sorteo de lotería en el que participan diez mil boletos y que (gastando todos sus ahorros) ha comprado cinco mil de ellos: la posibilidad de ganar de nuestro sujeto se encuentra en una relación de cinco a diez (P=0.50). El valor real de este tipo de cálculo está en desmenuzar el problema: gracias a este tipo de operaciones podemos dividir el número total de los posibles desenlaces en distintas proporciones; podemos saber qué número de posibles desenlaces es mayor. En el caso del ejemplo el número de posibles desenlaces es diez mil, (P=1). Sin embargo, si sólo tenemos en nuestra mano el control de la mitad de esos posibles desenlaces (P=1/2 o P=0.50), sabemos que la proporción de posibles desenlaces favorables es igual a la de los contrarios. En este caso es imposible garantizar quién ganará, a menos claro, que nuestro sujeto imaginario eliminara las probabilidades contrarias comprando diez mil boletos (P=1), en tal caso, paradójicamente, como todo aquello que es seguro o más que probable, ya no será objeto de interés real para el cálculo probabilístico.